Ganadería - Avicultura


El parón por COVID arrastra al pollo, que verá afectada su campaña de asados


Madrid - 2020-05-09 08:38:14
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Archivado en: Crisis Coronavirus


El sector de la avicultura de carne se ha visto finalmente arrastrado por el parón en la restauración y el turismo por la COVID-19, con unos precios a la baja debido a la sobreproducción, a las importaciones y a una campaña del pollo asado que prevén catastrófica.

Y eso que la llegada del estado de alarma y las compras compulsivas en los supermercados las primeras semanas le permitió reabsorber el agujero que dejó el cierre de la restauración, pero todo cambió en cuestión de días y ahora incluso peligra el futuro de muchos negocios, según cuenta, en una entrevista con Efeagro, el presidente de la interprofesional de la avicultura de carne de pollo (Propollo), Antonio Sánchez.



PREGUNTA: ¿Qué ha pasado en estas semanas para que su escenario haya cambiado, hasta el punto de hablar de pérdidas de 600 millones?

RESPUESTA: Hubo un traslado de la demanda puntual de carne de ave del canal Horeca hacia la distribución desde el miércoles 11 de marzo hasta el 23. Con posterioridad, se normalizó esa demanda, la restauración estaba a cero y se canceló la actividad turística de Semana Santa, lo que evidenció el grave problema que hemos estado denunciando.



P:¿Ante quién lo han denunciado?

R: Ante el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y ante los medios de comunicación. La situación cambió tan rápido que ya el 3 de abril solicitábamos ayudas para el congelado de producto porque los animales se quedaban en las granjas sin salir al mercado.



P: ¿Hay incertidumbre entre los granjeros?

R: Están muy preocupados porque los animales se están pasando de peso y las empresas están haciendo un gran esfuerzo para procesar la mayor cantidad de animales y congelarlos.

La situación se ha complicado más en las últimas tres semanas con una caída generalizada del mercado europeo y el inicio de una guerra de precios a la baja: países como Polonia, Italia o Portugal están mandando al mercado español sus excedentes a precios de derribo, lo que ha causado una caída estrepitosa de los precios del mercado, por debajo del 30 %.

La propia industria española está empezando a utilizar este tipo de materia prima en sus plantas, cambiando el tradicional producto español por carne de otros mercados.



P: En este contexto, ¿cómo están yendo las exportaciones?

R: Han sufrido una caída porque los mercados internacionales están convulsos y sin el consumo habitual.

Queda tiempo para reaccionar porque, si no, nos enfrentaremos a una “tormenta perfecta” con muchos elementos en contra, y donde necesitamos compromisos a todos los niveles, tanto de la administración como del sector para no dejar atrás a miles de familias que se dedican en cuerpo y alma a asegurar el abastecimiento.


P: ¿Qué medidas proponen?

R: Hemos solicitado ayudas para el almacenamiento privado, compensaciones a los granjeros y que se nos incluya en los Planes Sectoriales que tiene el ICEX para la comercialización a posteriori del producto congelado: estas medidas van en línea con las ayudas que se han otorgado a otros sectores.



P: ¿Están haciendo caso las administraciones?

R: Hemos estado en constante comunicación con la Administración central pero nuestras peticiones no han tenido cabida y han quedado al margen de otros sectores.

En Bruselas, hemos solicitado, a través de la Asociación Europea Avícola de Carne (AVEC), que se otorguen apoyos financieros al congelado y que se suspendan de manera temporal las importaciones de terceros países para frenar la caída del precio.



P:¿Hay peligro de que tengan que cerrar negocios?

R: Sin duda, es una posibilidad ya que muchas de las empresas tenían un alto porcentaje del negocio en el canal Horeca, colectividades y turismo y han tenido que hacer uso de ERTE.

Si a esto le sumamos esa importación de pollo barato, además de la competencia que ya existe entre las empresas españolas, esto es un verdadero desastre para las 40.000 familias que viven del sector.



P: ¿Se está haciendo algo para potenciar otro tipo de venta, como el canal de internet?

R: Muchas empresas se están reinventando, tratando de diversificar sus estrategias de mercado y promoción al consumo interno. Desde Propollo, abogamos por abrir mercados a los que usualmente no tenemos acceso y esperamos que eso nos pueda ayudar para canalizar el exceso de oferta.



P: Se acerca la campaña de verano que para el pollo asado es muy interesante, ¿se verá afectada?

R: La incidencia de la caída del turismo en productos como los pollos asados tienen un impacto catastrófico en productores y granjas, especialmente vulnerables por su perfil familiar y rural en muchos casos.

El consumo del pollo tipo asador arrancaba con la Semana Santa y las fiestas patronales, mientras que durante el verano la proporción de su consumo respecto al cocinado tradicional se duplica.

 

Juan Javier Ríos