Tecnología  -  Sanidad Animal


Leo, Agustín y José María son sólo tres de los miles de transportistas de ganado que estos días de pandemia no paran de trabajar porque la suya es una actividad esencial: viven pegados al asfalto y ninguna crisis sanitaria (humana o animal) ha podido hasta ahora con este resiliente sector.

La economía circular en ganadería plantea retos y oportunidades para valorizar subproductos como los purines o los descartes de pescado que permitan un ahorro de recursos y una apuesta por la sostenibilidad que supere el modelo de economía lineal.

El Gobierno ha flexibilizado las condiciones para el transporte de animales en el marco del conjunto de medidas que está adoptando para facilitar el transporte de bienes y servicios básicos, y garantizar así el abastecimiento durante el estado de alarma.

El programa de sanemiento ganadero de Extremadura se sigue aplicando con normalidad a pesar del estado de alarma por la pandemia del coronavirus, a diferencia de lo que ocurre en otras comunidades autónomas y a pesar del criterio de algunos veterinarios de la Administración, que creen que se expone innecesariamente a ganaderos y profesionales y que piensan además que Tragsa, la empresa pública que se dedica a estas labores en la región, tiene "mucho material" de protección que podría donar a la sanidad.

La industria española de sanidad y nutrición animal facturó 1.564 millones de euros en 2019, lo que refleja una subida del 60 % en los últimos diez años de acuerdo con los datos recogidos por la patronal del sector.

La zona norte de Italia, principal foco en la Unión Europea (UE) del coronavirus, es "estratégica" para los transportistas españoles de ganado vivo, con un "gran número" de movimientos de animales "de todas las especies".